Ayer, como les adelanté, salí con Sonia, mi chica termo.
Llegamos al Dragón poco antes de la medianoche, justo cuando empezaba el concierto. A pesar de la insana cantidad de personas que había en el local, creo que la pasamos bien. Al menos la vi divertidísima con mis bromas y comentarios. Yo, por mi parte, andaba fascinado con las pecas que asomaban en sus hombros y en el escote de su blusa.
No nos besamos esta vez. Ninguno lo buscó. Creo que ha sido mejor así porque otras veces por la velocidad en que se han dado las cosas con ella, ha optado por desaparecer. Y, siendo honestos, no quisiera volver a perderla.
Me ha dicho para vernos nuevamente este fin de semana. Recen por mí que yo soy ateo.
EL MAL DE LA ÉPOCA
Hace 4 horas



4 comentarios:
Normal, si buscas ser su pata.
Si es lo contrario, sería bueno que vayan a un lugar más tranqui y que ahí pisen el acelerador.
que complicada esta situación con tu chica termo...
Sí, complicada. Lo peor es que ahora -que no sé nada de ella- extraño esa situación.
hay cosas que mejor no hay que pensar.... disfrutarlas si se dan, si no dejarlas ahí...
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