El viernes volví a salir con Sonia, mi chica ya-no-tan-termo. Quedamos en encontrarnos en la iglesia del Parque Kennedy a las 9:00 p.m. pero yo llegué como 15 minutos antes por un exceso de ansiedad. Esos minutos se me hicieron interminables. Cuando finalmente llegó, puntual como es ella, fue casi una epifanía: estaba realmente guapísima, con los rulos cayendo en cascada sobre una cafarena negra que la entallaba toda.
Fuimos a un restaurante de pastas cercano, muy recomendado. Sin embargo la comida fue lo de menos porque se nos terminó enfriando en medio de nuestra amena conversacion, lubricada por inmensas copas de vino tinto español. Es francamente estimulante conocer chicas que no caigan en el lugar común de la frivolidad, la ignorancia supina o la excesiva vanidad. Al final de la segunda copa, la besé.
Después de cenar decidimos tomar una segunda botella de vino en mi casa. Nos besamos como dos adolescentes en el taxi y, sinceramente, no recuerdo haber recibido unos besos tan buenos en mi aburrida adolescencia. Igual de bien se dieron las cosas en el cuartucho.
En resumen, fue una noche perfecta.
chica+termo Sonia
EL MAL DE LA ÉPOCA
Hace 4 horas



1 comentarios:
Estupendo, ya debía salir agua caliente de ese termo. Consumía demasiada electricidad.
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