martes 30 de septiembre de 2008

Incultura culinaria

Vivir solo no tiene el glamour que uno imagina cuando vive en casa de sus padres. La supuesta libertad de hacer lo que a uno le venga en gana [reprimida por el dueño, los vecinos, el serenazgo y el portero] tiene como contrapartida a la ropa sucia, el polvo, la basura y, sobre todo, el hambre. "With great power comes great responsibility", dijo el viejo Ben antes de morir.

La primera semana en el cuartucho me alimenté de mixtos de jamón y queso. No sabía qué más hacer. La siguiente empecé a comer sardinas. Las probé de todos los tipos: con aceite de oliva, con salsa roja, picantes, con ensalada. También compraba atún, caballa o anchovetas en las mismas combinaciones. Hasta que me cansé.

El segundo mes descubrí la sección de comidas enlatadas de Metro. Un amigo me la recomendó. Yo fui esperando encontrar frejoles, lentejas o garbanzos pero hallé ají de gallina, carapulcra, seco e, incluso, cau cau de pollo. Me sentí en el paraíso de los inútiles. El sabor no estaba tan mal pero el presupuesto hizo agua antes de fin de mes.

Luego me pasé a los espaguetis. Intenté con las salsas preparadas pero me parecieron horribles. Así que un día decidí hacerlas yo mismo, improvisando. La salsa roja, por lo menos, me quedaba buenaza. Sólo que en algún momento me pareció demasiado trabajo para los cinco minutos que tardaba en devorar mi cena. Son las distorsiones sociales que producen vivir y comer solo.

Después vendrían las hamburguesas congeladas, las sopas instantáneas, el arroz a la cubana, el chifa recalentado, entre otros intentos por cenar algo decente, algo que me supiera a hogar. Pero todos fueron en vano. Siempre regresaba al mixto de jamón y queso: toma menos tiempo y se disfruta mejor con el café. Y con una cerveza.

No, vivir solo no tiene el glamour que uno imagina. De la noche a la mañana te conviertes en tu mamá. En una versión inepta de ella.

4 comentarios:

shani dijo...

Entré buscando a Renato Cisneros y encontré algo mejor al Chico Nube que además tiene poemas de Luis Hernandez he leído todo el blog con comentarios y todo muy interesante.Personajes urbanos: chicas termo? jajajaja pero también lloré la priemra vez que leí el blog.

El Chico Nube dijo...

Gracias por lo que dices, me has hecho la semana. Como verás, este blog tiene más post que visitantes.

Raulín Raulón... dijo...

Pues no, nada que ver. Sobretodo si adquieres conductas de solitario, como comer atún con galletas, con una navaja suiza.

Como que es mejor cocinar para alguien más, aparte de uno. Y como que también es mejr cerrar las ventanas para que no entre ni un cacho de polvo. Eso sí, no dejar ninguna luz encendida por si quieres hacerte a la idea de que hubo alguien esperando en la sala.

El Chico Nube dijo...

Yo tenía un amigo que se alimentaba de compotas desde que se mudó. Ejemplo de la involución humana.

Un fumador necesita tener las ventanas abiertas, lamentablemente. Cuando no las abro, hasta la toalla apesta.