5 de marzo de 2009

El escarabajo mandarín

El primer auto de mi papá fue un Volkswagen escarabajo de segunda, color rojo mandarín, que compró a inicios de los ochenta.

Guardo buenos recuerdos de ese auto: nuestros viajes cortos a Mala para comprar leche y fruta; los paseos al Parque de las Leyendas de los sábados; los desayunos en Lurín con toda la familia, con café y pan con chicharrón. Y mi padre repitiendo en cada trayecto: “Qué fiel es este carrito”. Y sí, pues, para qué comprarse un auto nuevo si su carrito era económico, ocupaba poco espacio y, en caso de avería, bastaba un empujón para ponerlo en marcha.

Pero ya lo dijo el cantante, nada dura para siempre. Un domingo de misa el auto desapareció. Se lo robaron de la puerta de la iglesia y a plena luz del día. Lo buscamos sin éxito durante semanas como quien busca una mascota extraviada. Al año, resignado, mi papá compró su segundo auto.

Casi diez años después, mi papá me despertaría con una gran noticia: “Acabo de encontrar mi Volkswagen”. Estaba sin motor en un taller de autos de Evitamiento, abandonado al lado de otros escarabajos.

-¿Seguro que es tu auto, papá? –pregunté.
-¿Crees que no reconocería mi propio auto? –sentenció.

El dueño del taller, un ex policía, nos pidió un peritaje para determinar que fuera el mismo vehículo. Mi papá replicó que sólo quería darle una buena mirada por dentro. “Te dije que éste era mi carrito”, me dijo sonriente como un niño desde el asiento del piloto. Y eso fue todo. Nos fuimos de ahí contentos, sin reclamos ni amenazas, en el cuarto auto de mi papá.

Hace un año compré un libro titulado “POLIS, visiones y versiones de Lima a inicios del siglo 21”, de Ediciones La Moderna. Curiosamente, entre sus fotografías hay una del escarabajo rojo de mi papá, estacionado en el mismo lugar donde lo dejamos. A parecer, el carrito fiel sigue esperando por él.

17 comentarios:

peregrinoinmovil dijo...

Jajajaja nooo, yo te juro que me lo llevaba, por la nostalgia digo.

Nos leemos.

Fiore dijo...

Los hombres y sus carros, son como los hombres y sus juguetes (laptops, mp4, blackberry) todo tiene un cierto aprecio a las cosas no?

que emocion ver el carro ohhhhh

a mi mamá también le robaron su escarabajo y lo encontraon tirado 3 meses después por Caja de agua y estaba todo "calato" no había dejado ni los asientos :(

Bsos de esposa primeriza y
Recién casada

damian dijo...

se lo hubiera llevado q importa ya viejo

Raulín Raulón... dijo...

Sí, de hecho, y no sólo por ser una pieza de colección. No hay como un compañero de caminos, de recorridos, de crecimiento. Fácil si le muestras el libro.

De otro lado, los motores Volkswagen son más rendidores que ninguno. Y por lo menos lo encontró entero, no como mi viejo con su Chevrolet 1965, tuvo que ir pieza por pieza tipo la armadura de Sagitario.

Mu.- dijo...

yo aún tengo en mi llavero las llaves de mi lucas, on vaya a ser que lo encuentre estacionado y no tenga como llevarlo, no?

Lemon Guy dijo...

Oh osea el carrito espero años a q su dueño lo encontrara ... y ahora? lo arreglaran?

Cαƒειnσmαnα® dijo...

OH ke lindo, yo me lo hubiera llevado, con lo ke adoro los Volkswagen!!! seran chikitos, baratos y todo, pero de veras ke me gustan muxo!

The_RaVen dijo...

Yo de tu viejo me lo llevo aunque sea al hombro.

O simplemente esa habra sido la despedida de tu viejo?

Nos leemos

El perro andaluz dijo...

Los escarabajos son en realidad cucarachas, pues sobreviven a todo,incluso a la pena.
Saludos.

Carolate dijo...

Que historia más hermosa.

Mi padre tuvo un Toyota Corolla marrón. Fiel compañero soportó de todo y a todos hasta que un día, luego que, un tarado borracho se llevó toda la parte de adelante mientras conducía ebrio. Después de eso mi padre lo vendió y con él se fue mi esperanza de tener caña propia.

Angeitamoza dijo...

Me hiciste recordar una experiencia no tan positiva en el wolkswagen de mi madre... pero sí, el escarabajo debe estar en la memoria de muchos.

Cristina G. dijo...

creo q muchos tenemos historias así de la niñez y los carros de papá no? :D yo también..
buen relato!!

maga dijo...

que lindo... pero yo no me lo hubiera llevado. Ya a estas alturas era más el adiós que nunca tuvo la oportunidad de decirle...

El Chico Nube dijo...

Creo que mi papá piensa como tú, Maga. Por más que sus ojos brillaron cuando le enseñé el libro, no volvió a buscar su auto nunca más.

Sólo necesitaba un adiós.

San dijo...

quizá el valor de los objetos está en la cantidad de recuerdos que contienen y en la melancolía que estos nos provocan.

FabuMona dijo...

El primer auto de mi papi fue un Ford (me acuerdo hasta el modelo: Galaxy), un precioso auto azul con el que solía pasear a la numerosa familia por todas partes, luego de varias marcas (Volkswagen también, cómo no!), regresó a Ford nuevamente, para el que sería su último auto.
Las historias de los autos en las familias tienen el sabor dulce de la nostalgia.
No estoy muy segura si lo hubiera dejado ahí o me lo llevaba conmigo, pero, para tu historia, ese final estuvo mejor.

*aLe.Sos* dijo...

siempre he querido tener un bolocho...

creo q es un auto fiel de verdad... que pena que tu papá no lo recogio...