El martes por la noche, luego de un largo día de trabajo en Tacna, decidí salir en busca de un bar que me habían recomendado.
Como en la dirección que tenía no había ni rastro del local, me acerqué a preguntarle a un hombre que estaba parado frente a una especie de centro comunal:
-Disculpe, ¿me podría decir dónde queda La Casa del Pisco?
El tipo volteó hacia mí asustado. Estaba pálido como si acabara de cruzarse con el diablo en persona. Luego de casi un minuto balbuceó: "Creo que ya cerró".
Sin comprender su reacción, le agradecí y crucé la acera. Recién ahí entendí su nerviosismo: sobre él y el supuesto centro comunal colgaba un letrero que decía:
"ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS - GRUPO TACNA".
Mi vida comienza a parecerse demasiado a un programa de Chespirito.
Año Nuevo en Medio Año
Hace 4 meses.


