En Montañita, la diferencia entre viajeras y veraneantes se hace evidente.
Las viajeras cargan grandes mochilas; las veraneantes, bolsos de playa. Las primeras almuerzan chuzo y encebollado; las segundas, hamburguesas y papas fritas. De un lado, se toma cerveza nacional; del otro, caipiriñas.
Las viajeras llegan a Montañita en busca de personas, historias, culturas. Las veraneantes, de playa, drogas y alcohol. Por eso, las primeras se mezclan con los pobladores locales y las segundas forman pequeños círculos para evitarlos.
En resumen: para algunas viajeras yo podría ser un tipo interesante. Pero para la mayoría de veraneantes, un chato, feo y aburrido.
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Hace 3 meses.


