"Mi amor fue limeño, mortecino y desesperado como la garúa". Luis Loayza, Otras tardes.
Qué frase para más puntiaguda. Dolorosamente cierta en mi caso, dadas las circunstancias.
Mis últimos amores han sido así: opacos, sin vigor, desorientados. Como aquel que sabe que la carrera ya está perdida pero hace un último y desesperado esfuerzo por llegar a la meta. Como un fósforo a punto de apagarse. Como la garúa.
EL MAL DE LA ÉPOCA
Hace 4 horas



0 comentarios:
Publicar un comentario