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20 de mayo de 2009

Epílogo

Anoche, deprimido por diversos motivos, decidí quedarme en casa y no salir a bailar con mi gringa en su última noche en Lima. No estaba de humor como para soportar las largas sesiones de fotos a las que se someten (y me someten) sus amigos. Además, ya me había hecho a la idea de no volver a verla.

Por supuesto, a la una de la mañana me arrepentí. Cogí mi celular y le escribí arriesgadamente: “¿Ya estás en Barranco? ¿No prefieres venir a mi casa?”.

No respondió. Demasiado mandado, pensé. Pero a las tres de la mañana me despertó el siguiente mensaje: “¿Todavía estás despierto?”. “Para ti, siempre”, respondí huachafamente.

Hoy, con la depresión de regreso, me llenó de nostalgia verla dormir en mi cama. Me recordó a Andreíta. En este mundo tan efímero, sólo los objetos perduran, pensé. Fui a la sala y busqué un disco que había comprado hace poco. La gringa pareció conmovida cuando se lo regalé.

Luego, precavidos, caminamos al paradero en silencio. Y se fue.

19 de mayo de 2009

Estoy pensando en ti

Llamó mi “gringa”. Acaba de regresar de Cusco y parte mañana a Canadá de manera definitiva. Ergo, esta noche es mi última oportunidad de verla.

[pero hoy me siento muy mal por ti,
sin fuerzas para salir de casa]

Quedamos en vernos en Barranco antes de la medianoche. Ya debería cambiarme, son más de las once.

[desearía que todo esto no fuera más que una broma,
una broma del día de los inocentes que se deshace a la mañana siguiente]

Está sonando el teléfono; debe ser ella. Debo irme.

7 de mayo de 2009

Sexo porcino

-¿Y cómo te fue o te va con tu "gringa"? -me escribe una amiga.
-Pues todo bien. Ahora está en Cusco pero hemos quedado en vernos cuando regrese.
-Entonces las cosas van mejor de lo que imaginaste. ¿Ves? ¡Te complicas mucho antes de tiempo! -me llama la atención.
-Lo siento, no puedo evitarlo.
-¿Salieron ese viernes que hablamos?
-Sí, fuimos a bailar al Dragón.
-¿Y se quedó contigo?
-¡Hasta el desayuno!
-¡Qué bien! -celebra-. ¿Y adónde fueron a desayunar?
-A un hueco que me gusta en Barranco, ¿por?
-¿TAMBIÉN la llevaste a comer chicharrones?

Recién ahí caí en la cuenta de que hace menos de tres meses salí a bailar con esta misma amiga, terminamos en mi casa y, sí, TAMBIÉN la llevé a desayunar chicharrones a Barranco. Qué papelón.

-O sea, tu estrategia es un polvito con chicharrón –concluyó-. ¡Qué horror!

Como diría mi amigo Martín, soy un asno. Un asno desmemoriado.

2 de mayo de 2009

Casi

Al parecer la suerte sigue de mi lado: se suspendió el vuelo en parapente por viaje imprevisto de mi acompañante al sur. Prometió compensarme a su regreso y ni siquiera tuve que arriesgar mi vida.

Por lo demás, las cosas van bastante bien con ella. El miércoles volvimos a salir. Alega que soy "cute". Y yo sigo sin comprender por qué.

Es realmente una pena que se vaya del país en menos de dos semanas.

28 de abril de 2009

Por una mujer

- Me peleé con todos los chicos de mi barrio.
- Leí “La dama de las camelias”.
- Fui a misa durante ocho semanas.
- Estudié francés tres años.
- Vi en el cine “Un paseo por las nubes”.
- Me monté en una moto sin saber manejar (y me caí).
- Perdí un semestre en la universidad.
- Me matriculé en clases de yoga.
- Volví a fumar.

Pero siempre me dije: “Lanzarme en parapente, jamás”.

Salto este sábado. Qué débil eres, chico nube.

27 de abril de 2009

Comunicado

Se informa a los miembros de la comunidad nubetora que, por razones de fuerza mayor, durante los próximos días el autor de este blog renunciará a la búsqueda de un mínimo de creatividad, ingenio o humor negro en sus post.

Los trabajos continuarán hasta el sábado 2 de mayo, fecha en que la súbita y curvilínea alegría que viene afectando su proceso creativo parte de viaje.

Se agradece la comprensión y se pide disculpas por las molestias causadas.

El administrador.

20 de abril de 2009

Estimado Hitch:

Contra todo pronóstico, conocí a alguien el viernes. Una canadiense que recién regresa a su país la segunda semana de mayo.

Llamó mi atención desde un inicio: figura atlética, look "arty", cabello lacio y negro, y unos ojos preciosos. Me pareció tan guapa que cobardemente decidí esconderme en el otro extremo de la fiesta en la que estábamos. Mi pesimismo se había impuesto una vez más.

Sin embargo, lucía aburrida. Desde mi rincón podía ver cómo los chicos desfilaban por su lado obligándola a cambiar constantemente de grupo. Yo, por el contrario, aunque sin quitarle la vista de encima, andaba de lo más divertido con una pareja de amigos.

En algún momento terminamos en el mismo grupo. Cuando la tuve cerca no pude evitar sonreírle nerviosamente.

-¿Cuánto tiempo llevas en Lima? -le pregunté.
-Casi seis meses -me sorprendió-. Este mes acaba mi pasantía.
-Pues es una pena que recién te conozca -le dije. Ella asintió.

Dos personas más se acercaron y nos quedamos en silencio mirándonos fijamente. Al rato, estallamos en risas. Era evidente que teníamos ganas de seguir hablando.

-Deberías apuntar mi número -me dijo finalmente.

Uno de los tipos que estuvo tras de ella toda la noche se ofreció a llevarla a casa antes de que yo atinara a ofrecerme. Nos despedimos con la firme promesa de juntarnos esta semana.

Sé que no he sido un buen alumno, Hitch. Suelo ignorar tus consejos y hacer exactamente lo opuesto a lo que me recomiendas en cada oportunidad. Lo que pasó el jueves con Ximena es el mejor ejemplo. Y siempre echo todo a perder. Pero esta vez te prometo seguir al pie de la letra todas tus indicaciones. Aún no sé dónde llevarla ni cuándo llamarla. En realidad no sé nada de nada. Salvo que no quiero perder la oportunidad de salir con esta chica.

Un abrazo,

C.N.