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25 de septiembre de 2009

La 56

-Mi amor, no te vengas -me suplicó jadeante Sofía-. Piensa en otra cosa.
-¿En qué? -protesté entregado.
-¿Cuánto es ocho por siete?
-¡Cincuenta y seis!

Malditas matemáticas: nos dio tal ataque de risa que ninguno de los dos se vino.

11 de septiembre de 2009

Banana republic

Sofía me dijo ya vengo y desapareció de la cola del supermercado dejándome a cargo de las compras. Al rato, reapareció con cara de haber hecho una travesura. Traía una caja de condones. De los de sabores.

-Todos deberían ser... -comenzó a decirme pero se detuvo.
-¡De plátano! -terminé la sentencia con entusiasmo.

Pero Sofìa ya no sonreía. Por el contrario, miraba nerviosa por encima de mi hombro. Sus papás, me dije. Volteé lentamente esperando lo peor. Sin embargo, para mi sorpresa, la persona que estaba detrás de mí era la cantante Susana Baca. Aparentemente divertida con la conversación, nos sonrió con sus grandes dientes blancos.

Tal parece que Susana también los prefiere de plátano.

3 de agosto de 2009

Máximas de Confucio

En cierta ocasión, un discípulo sorprendió a Confucio preguntándole: "¿Cómo diferenciar a un hombre optimista de uno pesimista?". El maestro, tras reflexionar por unos instantes, respondió: "El optimista siempre lleva preservativos a su primera cita".

Yo soy de los pesimistas.

2 de julio de 2009

Peligro de incendio

Despacio, dibujo el contorno de tu rostro con un dedo que, travieso, de un brinco se desliza por tu nariz hasta tu boca. Lo besas y lo dejas caer por tu mentón para recorrer tu cuello en una curva cerrada y peligrosa que termina en el borde de tu blusa. Dudo. Pero tú tiras mi mano hacia abajo y, cual niño explorador, hundo mi dedo en tu ropa interior.

Por debajo de la mesa tus piernas se estiran rodeándome. Mis manos recorren lentamente tus pantorrillas, tus piernas, tus muslos. Tú te inclinas hacia mí y aprietas tu nariz contra la mía, retándola. El verde, tu verde, lo invade todo. Puedo sentirte respirar. Una viborilla juguetona escapa de tu boca felina y recorre mis labios sin dejarse atrapar. Luego te alejas y sonríes con esos ojos de Medusa triunfante frente a los cuales, lo sé, no tengo oportunidad.

7 de mayo de 2009

Sexo porcino

-¿Y cómo te fue o te va con tu "gringa"? -me escribe una amiga.
-Pues todo bien. Ahora está en Cusco pero hemos quedado en vernos cuando regrese.
-Entonces las cosas van mejor de lo que imaginaste. ¿Ves? ¡Te complicas mucho antes de tiempo! -me llama la atención.
-Lo siento, no puedo evitarlo.
-¿Salieron ese viernes que hablamos?
-Sí, fuimos a bailar al Dragón.
-¿Y se quedó contigo?
-¡Hasta el desayuno!
-¡Qué bien! -celebra-. ¿Y adónde fueron a desayunar?
-A un hueco que me gusta en Barranco, ¿por?
-¿TAMBIÉN la llevaste a comer chicharrones?

Recién ahí caí en la cuenta de que hace menos de tres meses salí a bailar con esta misma amiga, terminamos en mi casa y, sí, TAMBIÉN la llevé a desayunar chicharrones a Barranco. Qué papelón.

-O sea, tu estrategia es un polvito con chicharrón –concluyó-. ¡Qué horror!

Como diría mi amigo Martín, soy un asno. Un asno desmemoriado.

27 de febrero de 2009

Mi vida sin ellas

Recapitulemos: chico, cuya ex cambió por otro, busca novia.

Durante el año que pasó, bajo esa premisa, salí con cuanta chica estuvo dispuesta a salir conmigo. A pesar de que cada cual, con su ritmo y con su estilo, supo aportar algo de color a mi nube, mi búsqueda resultó un completo fracaso. Andreíta y Sonia, sin proponérselo, fueron lo más parecido a una novia en aquellos días.

A comienzos de este año mi suerte pareció cambiar: (re)aparición de mi querida A. Le bastó una risa nerviosa para conquistarme. Pero se fue de mi lado antes de que pudiera atreverme a decir te quiero. Las vicisitudes de salir con alguien con historias sin punto final.

Ahora estoy a la deriva, dando tumbos. "Bumping into people", como diría mi amiga D. Involucrándome sin criterio con mujeres complicadas (de esas que provocan un balazo por la espalda) y con chicas con las que jamás me hubiese animado a pasar más de una noche. Al parecer, las únicas interesadas en mí. Y, sí, contradiciendo todo lo que escribí hace unos pocos meses. Todo por tener alguien a mi lado.

Éste es uno de esos días en los que quisiera comenzar todo de nuevo.

13 de febrero de 2009

Irreversible

Cuando salí del baño, a medio vestir, ella seguía desnuda sobre el sofá donde minutos atrás habíamos hecho el amor con idéntico apremio al de dos adolescentes que exploran sus cuerpos por primera vez, arrojados y bulliciosos, indiferentes al sueño de los demás.

Sólo una hora antes, entre miradas coquetas y sonrisas nerviosas, ella había dejado asomar su ropa interior blanca mientras servía el café, inclinándose torpemente sobre la mesa en busca de algo, una cuchara, el azúcar o la cafetera, provocando en mí toda clase de imágenes prohibidas y culposas.

“¿Qué haces acá?”, me había dicho a mí mismo mientras tocaba el timbre de su casa pero ella me había recibido con un abrazo sabroso y un beso húmedo en la mejilla que agotaron en un segundo todas mis reflexiones.

Temprano, camino a su casa, ansioso y temeroso, no hacía más que pensar en que no es tan fácil como uno cree, eso de acostarse con la mujer de otro.

22 de enero de 2009

Los debutantes

-Estoy mal -dijo Rebeca por teléfono.
-¿Dónde estás? -pregunté.
-En Chaclacayo.

Rebeca sufría de una rara enfermedad que le producía severas e imprevisibles crisis. A sus diecisiete años había tenido más de una decena de ingresos por emergencia. Si decía estar mal, era mejor ir a buscarla.

Llegué a Chaclacayo a las cinco de la tarde, antes de que oscurezca. Me tomó una hora y media el viaje desde mi casa en micro. Rebeca y sus amigas de la universidad habían ido a pasar el día en un club al que yo solía ir con mi familia, así que no tuve problemas en encontrarla. Estaba en el sector de la piscina recostada en una silla plegable. La amiga que la acompañaba, que aparentaba ser algo mayor que nosotros, sonrió al notar que llevaba puesto el buzo de mi colegio.

-¿Cómo te sientes? -pregunté preocupado.
-Mejor pero necesito descansar.
-Espérenme aquí -dijo la amiga-. Voy a conseguir una habitación.

A los diez minutos regresó con la llave del bungalow 104. Rebeca se incorporó con dificultad y caminó despacio hasta la habitación cogida de mi brazo. Adentro, se dejó caer sobre la cama, convaleciente.

-Rebeca, tengo que irme -dijo de repente la amiga-. Es tarde.
-No te preocupes, yo dejo la llave en recepción -respondió Rebeca con una mirada cómplice.

Recién en ese momento comprendí la situación. Cuando quedamos a solas me acosté a su lado y, nervioso, comencé a desnudarla por primera vez.

27 de noviembre de 2008

Adulterio

Desde hace un par de semanas vengo recibiendo tentadoras propuestas por parte de una amiga que está de paso por Lima. "Te invito unos tragos, ¿puedes?"; "Estoy en mi hotel con chelas pero se han ido mis amigas, ¿tienes ganas de tomar?"; "¿Seguro que no quieres venir al hotel? Estoy súper ebria"; "Ya estoy en mi cama pero me siento sola, preferiría tu compañía"; "Creo que nunca vas a animarte a venir. Qué joda. Tengo todo el cuerpo acelerado"; son algunos de los mensajes que he recibido.

Sé que se preguntarán: "¿Qué estás esperando, C.N.? ¡Si no la ves como dos meses!". Pues hay un detalle no revelado: mi amiga está casada. Sin hijos. Con un tipo que conozco. Y aunque ella alega que su relación no anda en un buen momento, el asunto me tiene de lo más contrariado.

Este blog está a punto de convertirse en interactivo. Comentar es cosa del pasado, estimado lector. Si algunas novelas permiten a sus televidentes decidir con quién debe quedarse el galán de turno, ¿por qué este blog no puede llegar aún más lejos?: hoy usted decide si este bloguer debe estrenarse en el difícil arte del adulterio.

VOTACIÓN

En relación con el dilema planteado líneas arriba, usted considera que el Chico Nube debe:

a) Ir. "Aprovecha al máximo su estancia".
b) Ir pero sólo una vez. "Sácate el clavo".
c) No ir. "Siempre queda el onanismo".
d) No contestar más sus mensajes. "Gánate el cielo".
e) Ninguna de las anteriores. Especificar.

La votación se cierra el fin de semana.

01/12/08. Resultados de la votación

Ganó el onanismo, con cinco votos. Las opciones a) y d) quedaron empatadas con tres votos cada una. Dos personas propusieron que me acueste con otra y una votó porque vaya al hotel pero sólo una vez. Finalmente, tres lectores comentaron pero no votaron (¿voto en blanco?).

Menos mal no tiré a la basura el encarte de ropa interior de Ripley.

14 de octubre de 2008

Chateando con la chata

El Chico Nube dice:
Chata, ¿puedo hacerte una pregunta?
La chata dice:
Claro... ¿sobre qué?
El Chico Nube dice:
Sobre qué marca de condones prefieres
La chata dice:
what?
El Chico Nube dice:
quiero saber si las chicas tienen preferencia por alguna marca en especial. Es que una amiga dice que prefiere evitar algunas
La chata dice:
Mmm... a mí me da igual creo... no me gustan en general
El Chico Nube dice:
Entonces, ¿te es indiferente si usan Durex, Piel o Gents?
La chata dice:
siempre he usado Durex, creo
El Chico Nube dice:
¿en serio?
La chata dice:
A ver... no recuerdo bien, la última vez fue hace tiempo... Y NO TE CUIDASTE, HUEVÓN!!!

3 de septiembre de 2008

La linfómana aguada

-Tengo un grave problema... creo que sufro de linfomanía aguada -me escribió muy temprano Andreíta.

Qué diablos es "linfomanía", pensé. Y, además, aguada. Googleé la palabra pero no hallé nada. Tampoco la encontré en la página de la Real Academia Española. Temí que podría tener algo que ver con su sistema linfático, de ahí lo de aguada. Además, por algún lado leí que el linfoma es un tipo de cáncer que se inicia en el tejido linfático [sic].

-Pucha, ¿no sería mejor que vieras a un médico? -respondí preocupado.
-Tú estás loco, ¿no? Sólo necesito tu colaboración, querido.
-Un médico para que te diagnostique el línfoma -insistí.
-¿Quieres que un médico constate que soy una ninfómana? ¿no te lo demostré anoche? ;-)

Recién ahí entendí el mensaje. Me sentí tan avergonzado que empecé a reirme como un loco en la oficina. "¡Una ninfómana aguada!", pensé, y festejé la ocurrencia. La noche anterior habíamos tomado tanto ron (del bueno) que no habría mejor forma de calificar nuestro encuentro: aguado. Aunque nuevamente una errata me estaba jugando una mala pasada:

-Perdón, quise decir AGUDA. Porque de aguada no tengo nada desde que voy al gimnasio, jajaja -me explicó-. Pero insisto, lo de ayer me ha dejado toda alterada, por decirlo de alguna manera...
-Pues si necesitas "desalterarte" más seguido sólo tienes que decirlo, mujer. Porque la mala noche a mí me ha sentado muy bien.
-Creí haberlo dicho ya, chico. Te relajaste tanto que hasta lento estás -me mató-. Nos vemos pronto... chau.

Hay veces en las que parezco nuevo, carajo.

19 de agosto de 2008

La ex de mi mejor amigo

Acabo de recibir un mensaje de la ex de mi mejor amigo en el que me propone salir a tomar algo esta noche. Y le he respondido que no.

No se crean que soy un gran tipo porque no lo soy. Hace sólo unos meses tuve una reacción muy distinta ante una propuesta idéntica. Aquella vez acepté salir con ella y terminamos en mi cama haciendo lo que se supone uno no debe hacer con la ex de su mejor amigo. Y la verdad es que la pasamos muy bien.

Pero esa misma noche, mientras hacíamos un descanso, mi celular comenzó a sonar insistentemente. Sí, era mi amigo, el ex de la chica que tenía desnuda a mi lado. Entré en pánico, no sabía qué hacer. Daba vueltas y vueltas alrededor del aparato sin atinar a levantarlo. Ella, divertidísima con la situación, me impelía a contestar para no levantar sospechas (pues le había comentado que íbamos a hacer algo juntos aunque, definitivamente, no "eso"). Yo, por supuesto, me sentía en medio de una gran joda para Tinelli.

Al final, tocado de nervios, no contesté y, prácticamente, inventé una excusa para salir corriendo del departamento. Ella, por supuesto, me mandó justificadamente al diablo y desapareció por un par de semanas. Cuando nos volvimos a ver, ambos parecíamos haber quedado curados del susto. Eso sí, como era de suponer, ella le contó todo a su mejor amiga, ésta a la suya (que nunca es la misma), y así, sucesivamente, hasta que la historia llegó a los oídos de mi pata. Él, felizmente, tomó todo deportivamente.

Me pregunto si realmente le gusto a esa chica. Es guapa, divertida, abierta. Lo malo es que estoy demasiado agotado para averiguarlo.

Nadie sabe para quién trabaja

Conocí a "R" en una discoteca hace unos seis años. Estudiaba diseño con mi amiga Ceci, que me la presentó esa noche. Hicimos "click" en el acto: a la media hora mi amiga nos sorprendía besándonos detrás de la escalera que conducía a la pista de baile. Ceci, lindísima, me hizo tal escena de celos que sirvió de excusa perfecta para sacar a "R" de la disco. Sin embargo, una vez afuera el viento y cuatro subversivos tequilas desbarataron todos mis planes: debí conformarme con sujetar el cabello de "R" mientras ella devolvía parte de su almuerzo sobre un arbusto.

Nos vimos unas cuantas veces más sin mejores resultados. Siempre pasaba algo que arruinaba el momento, como aquella vez que su mamá entró a su casa mientras nosotros nos desvestíamos en el mueble de la sala. Por qué nunca recurrimos a un hostal? no lo recuerdo; supongo que ninguno podía pagarlo. Pero sí que la pasamos súper bien ese par de meses en que fuimos casi amantes.

Ahora "R" está casada y tiene dos hijos pequeños, de uno y tres años. Anoche, después de mucho tiempo, me la encontré en el chat y hemos estado recordando buena parte de esto. Reconstruimos con lujo de detalles cada uno de los frustrados encuentros que tuvimos y, también, nos confesamos esos pequeños detalles que nos excitaban tanto del otro en el pasado.

De pronto, en el clímax de la conversación, "R" me pide que le dé la dirección de mi casa para ir a buscarme. Pero mi respuesta ya no encontró destinatario: se había desconectado.

A la media hora recibí un mensaje de texto: "¡Gracias! Acabo de tirarme a mi esposito".