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27 de febrero de 2009

Mi vida sin ellas

Recapitulemos: chico, cuya ex cambió por otro, busca novia.

Durante el año que pasó, bajo esa premisa, salí con cuanta chica estuvo dispuesta a salir conmigo. A pesar de que cada cual, con su ritmo y con su estilo, supo aportar algo de color a mi nube, mi búsqueda resultó un completo fracaso. Andreíta y Sonia, sin proponérselo, fueron lo más parecido a una novia en aquellos días.

A comienzos de este año mi suerte pareció cambiar: (re)aparición de mi querida A. Le bastó una risa nerviosa para conquistarme. Pero se fue de mi lado antes de que pudiera atreverme a decir te quiero. Las vicisitudes de salir con alguien con historias sin punto final.

Ahora estoy a la deriva, dando tumbos. "Bumping into people", como diría mi amiga D. Involucrándome sin criterio con mujeres complicadas (de esas que provocan un balazo por la espalda) y con chicas con las que jamás me hubiese animado a pasar más de una noche. Al parecer, las únicas interesadas en mí. Y, sí, contradiciendo todo lo que escribí hace unos pocos meses. Todo por tener alguien a mi lado.

Éste es uno de esos días en los que quisiera comenzar todo de nuevo.

20 de febrero de 2009

Marx lo sabe todo

"¿Puedo abusar de ti?", me dijo hace poco una chica con la que había salido a tomar unos tragos. Y yo, que nada tengo de machista, dije que sí.

Resultó ser una persona estupenda: inteligente y divertida. Sin embargo, al primer asomo de familiaridad entre nosotros, me apuré en aclararle que tenía varios rollos por resolver y prefería no involucrarme emocionalmente con nadie por ahora. Tan falso como cierto.

Me pregunto si mi problema con las mujeres es que no encuentro a la persona indicada o que no quiero encontrarla. Y es que no es la primera chica que dejo escapar sin razón aparente y, por el contrario, siempre termino apostando por chicas de perfiles controvertidos: mitómanas, ex novias de amigos, mujeres en proceso de separación o, peor aún, sin planes de separación. Como dice una amiga, no hay que ser Freud para concluir que las busco así inconscientemente, ya sea por justificar mis fracasos sentimentales, o por miedo a involucrarme y a salir herido de verdad.

Yo prefiero pensar que tengo mala suerte y que aún no encuentro a la persona adecuada. Aunque cada vez más tiendo a pensar que Groucho Marx tenía razón: nadie quiere ser miembro de un club que lo acepte a uno como miembro.