Ayer, como todos los domingos, fui a almorzar a la casa de mis papás. Todos habían ido a Chaclacayo a conocer al hijo de una prima y sólo estaban mi papá y mi sobrino de tres años. Compramos pollo a la brasa, un litro de helado y un chocolatito para Gonzalito.
Durante el almuerzo mi sobrino estuvo insoportable: derramó la gaseosa, se subió a la mesa, jugó con el pellejo del pollo, tiro las papas al perro. En fin, todo lo que suele hacer cuando no está su mamá cerca. Cansado de sus malcriadeces le dije molesto: "Gonzalo, cállate y come". Santo remedio. Terminó su plato en silencio, cogió su chocolate y se escondió en el jardín.
Por supuesto, apenas llegó su mamá, mi sobrino corrió a su encuentro con un llanto contenido.
-Mamá, C.N. es malo -le dijo.
-¿Por qué, mi amor? -preguntó mi hermana.
Envalentonado, mi sobrino me buscó con la mirada. Gran error, le lancé una mirada amenazante dándole a entender que estaba totalmente dispuesto a delatarlo.
-¿Qué te hizo tu tío? -insistió mi hermana divirtiéndose.
-C... N... es... malo... -tartamudeó Gonzalo-, me compló un chocodate bien chiquitito, mamá.
Año Nuevo en Medio Año
Hace 3 meses.


