24 de noviembre de 2008

Odio a los pitufos

Ayer, como todos los domingos, fui a almorzar a la casa de mis papás. Todos habían ido a Chaclacayo a conocer al hijo de una prima y sólo estaban mi papá y mi sobrino de tres años. Compramos pollo a la brasa, un litro de helado y un chocolatito para Gonzalito.

Durante el almuerzo mi sobrino estuvo insoportable: derramó la gaseosa, se subió a la mesa, jugó con el pellejo del pollo, tiro las papas al perro. En fin, todo lo que suele hacer cuando no está su mamá cerca. Cansado de sus malcriadeces le dije molesto: "Gonzalo, cállate y come". Santo remedio. Terminó su plato en silencio, cogió su chocolate y se escondió en el jardín.

Por supuesto, apenas llegó su mamá, mi sobrino corrió a su encuentro con un llanto contenido.

-Mamá, C.N. es malo -le dijo.
-¿Por qué, mi amor? -preguntó mi hermana.

Envalentonado, mi sobrino me buscó con la mirada. Gran error, le lancé una mirada amenazante dándole a entender que estaba totalmente dispuesto a delatarlo.

-¿Qué te hizo tu tío? -insistió mi hermana divirtiéndose.
-C... N... es... malo... -tartamudeó Gonzalo-, me compló un chocodate bien chiquitito, mamá.

19 de noviembre de 2008

Ensayo sobre la ceguera

Hay momentos en la vida en los que elegimos no ver. Como cuando el dolor es muy grande. Porque ver duele. Arde. Quema. Entonces, de manera casi inconsciente, cerramos los ojos. Simplemente pasa. Me pasa.

Para cuando Rebeca me dijo que su tía le había alquilado un departamento para que estudie por las tardes, yo ya había perdido la vista. Lo asumí como todo lo de ella: sin demostrar emoción alguna que me pusiera al descubierto. Poco importó que nunca me hubiera hablado de esa tía ni que su historia no tuviera sentido en una familia llena de dificultades económicas. Más fácil era no preguntar.

El departamento estaba ubicado en San Borja, tenía sólo una habitación y estaba amoblado. El mismo día que me habló de él fuimos al Jockey Plaza a comprar vajilla, ropa de cama, utensilios de cocina, útiles de aseo personal e implementos de limpieza. También un televisor de 21''. Luego fuimos al departamento a estrenar nuestras sábanas. Con sólo 17 años tenía un departamento para mi novia y para mí.

Hasta hoy no sé con qué dinero compró todas esas cosas. Es probable, además, que nunca se lo haya preguntado. En aquellos días me bastaba con saber que teníamos un refugio lejos de su familia y de la mía donde podíamos jugar a ser felices. De lunes a sábado, de dos a nueve.

Una tarde encontramos un tipo adentro encerando la sala. Él, a diferencia nuestra, pareció no sorprenderse con la visita. Rebeca, visiblemente nerviosa, me dijo que era un amigo que la ayudaba con la limpieza a cambio de utilizar el estacionamiento. Ambos se encerraron en la cocina y, al cabo de un rato, el tipo salió, se despidió y se fue. Una vez más, no dije nada. Pero la última vez que vi a Rebeca, años después, planeaba casarse con él.

18 de noviembre de 2008

Sintaxis femenina

El domingo salí a tomar un café con una amiga a la que no veía hace varios meses. Hoy me escribe:
 
C.N., quiero hacerte una pregunta: si tú y yo nos vemos después de un buen tiempo, como el otro día, ¿me invitarías a salir o algo asi? No sé si me explico.
 
Como le tengo mucha confianza (y no le entendí mucho), repregunté:
 
Ayúdame a entender tu pregunta, quieres saber...
 
a) ¿Si te invitaría a salir si yo fuera un chico X (en abstracto)?
b) ¿Si yo te invitaría a salir (futuro próximo)?
c) ¿Si yo quiero invitarte a salir (presente)?
 
Su respuesta fue: "d) Todas las anteriores".
 
Nunca dejará de sorprenderme la capacidad de las mujeres para aglutinar tantos significados en un mismo significante.

16 de noviembre de 2008

Sábado sin gloria

Matrimonio sin suerte el de ayer. Ximena, mi ex, y su novio también habían sido invitados. Me salaron la fiesta.

No pude salir a matar, como recomendó CeCiCa. Las pocas chicas que llamaron mi atención estaban casadas o habían ido en pareja. Terminé de refugiado en la mesa de unos amigos, estratégicamente ubicada al lado de la barra.

Al final de la fiesta, la novia de un amigo a la que veía por primera vez me pidió permiso para tomarme una foto.

-Realmente eres todo un personaje, C.N. -se justificó-. No quisiera irme sin una foto tuya.

Y me tomó unas tres fotos.

Hasta ahora no resuelvo si lo que esa chica me dijo ha sido un cumplido o, como temo, un insulto.

12 de noviembre de 2008

Pa' bravo yo

No suelo poner la radio. La odio. Desde Raúl Vargas hasta Carlos Galdos y su mañana maldita. Pero no man is an island y, como reza la publicidad, la radio está más cerca de la gente. Así que, ni modo, se me impone como banda sonora de cada viaje en taxi, combi o colectivo que realizo por Lima [el ipod, en estos casos, sirve de poco: el volumen suele ser tan alto que competir es una tarea inútil].
 
Hace unos días, de regreso a mi casa, escuché por primera vez uno de los programas más bizarros del dial: "El show de Jeta Jeta y los Bravo-pedidos" [sic]. La "gracia" del programa está en atender pedidos musicales de los oyentes con la voz de la parodia que hacen de Julio César Uribe en "El especial del humor". El humor, como entenderán, es involuntario. Porque es difícil divertirse con un tipo que repite en cada llamada: "métete con blanco, métete con cholo, métete con chino... pero no te metas con negro sin chamba". Bueno es culantro pero no tanto.
 
Por lo demás, algunas llamadas son desconcertantes:
 
-Habla, blanquiñoso -contestó el bravo Jeta Jeta.
-Hola Jeta Jeta -respondió una voz menuda.
-Déjame adivinar, blaquiñosa: ¿tienes 15 añitos?
-Tengo 10 añitos, Jeta Jeta -dijo diforzadamente la niña.
-Bueno, blanquiñosa, ¿cuál es tu bravo-pedido?
-Quisiera escuchar "Amanecí contigo" de Hildemaro -pidió la niña.
 
Y le dedicó la canción a su mamá y a su papá, como en un concurso de Nubeluz.
 
Lo peor es que nadie pareció soprenderse con el dislate. Por eso nunca enciendo la radio.

8 de noviembre de 2008

Antiácido

-Doctor, ¿qué tal mis pruebas? ¿ingresé? -no pude evitar la broma.
-Veamos -dijo el médico sin esbozar sonrisa-: hematíes, bien; hemoglobina, bien; hematrocitos, bien...

Yo no entendía nada de lo que hablaba pero me sonaba esperanzador.

-Leucocitos, 5,730 -siguió-; eosinófilos, 9%...

Aquí se detuvo un momento. Garraspeó. Luego siguió leyendo. Yo morí y volví a nacer en ese breve lapso.

-Basófilos, blastos, mielocitos, metamielocitos: todos cero -continuó.
-Pobres, los van a castigar -volví a bromear.

Pero al médico no parecían hacerle gracia mis comentarios.

-Abastonados, segmentados, monocitos, linfocitos: correcto -concluyó-. Todo parece andar bien.

"¡¡¡Estoy cureeedo!!!", grité para mis adentros para no enojar más al médico. Podría recetarme un supositorio en venganza.

-Más bien, el resultado de la otra prueba sobre enfermedades infecciosas ha salido "indeterminado" -agregó luego.
-¿Indeterminado? -me encogí de hombros con la sensación de haber sido traicionado por la ciencia.
-Quédate tranquilo, es probable que no sea nada. De todas maneras, te estoy recetando unas pastillas por unos días.
-¿Por tiempo indeterminado? -pregunté con mala leche.
-No, por diez días -respondió muy serio-. Y también vas a tomar ACI-TIP.
-¿Qué es eso?
-Un antiácido -me explicó con una sonrisa burlona.

El tratamiento resultó menos duro de lo que temí. En todo caso, ya saben a quien culpar si empiezo a escribir distinto.

6 de noviembre de 2008

Suerte aftosa

Ayer, finalmente, fui al médico. Su diagnostico presuntivo: estomatitis aftosa. Ordenó dieta fría y pruebas de laboratorio. Y, sobre todo, evitar el estrés. Siguiendo la prescripción médica pasé la tarde en cama, viendo películas y comiendo helados. Nada mal para estar enfermo.

Pero hoy un amigo me devolvió a mi nube con su correo:

"La estomatitis aftosa una enfermedad viral contagiosa que afecta a los animales (vaca, cerdos, cabras y ovejas), causando fiebre y ampollas en la boca y la piel. Sólo la transmiten los animales (nunca entre las personas). En las personas se caracteriza por: dolor de cabeza, faringitis y apatía, y tras unos días surgen ampollas en la piel (dedos, palmas de las manos, plantas de los pies). Surgen aftas en la mucosa de la boca. Se recomienda el aislamiento o sacrificio de animales o reses enfermos".

"Eso te pasa por salir con gordas", agregó en referencia a mi ex.

Yo sólo espero que el sacrificado no sea yo.

4 de noviembre de 2008

Broken words

Dos días con migraña. Con insomnio. Con sangre en la boca. Sin fuerzas para escribir sobre avenidas, extraños, alcohol, madrugadas. Para narrar el frío amanecer desde un balcón ajeno buscando al mar.

Fin de semana de mierda.

[Sí, everything is broken]

2 de noviembre de 2008

Broken lines

Anoche encontré una pareja de ancianos en el pasaje que conduce a la calle donde vivo. Aparentaban unos sesenta años. Pero estaban sentados bajo un poste sin luz, sobre un sardinel, besándose como chicos de quince.

No pude regalarles una sonrisa. Demasiado tiempo buscando. Soñando. Naufragando.

Seem like every time you stop and turn around, something else just hit the ground.

30 de octubre de 2008

Ese otro dedo meñique

¡Riiinnnnggggg!

-¿Aló? -dice Antonina.
-Hola chiquilla -responde una voz nasal.
-...
-Antonina, ¿ya te olvidaste de mí?
-¡Maricucha! -reacciona Antonina-. Pensé que seguías por las Europas.
-Regresé hace un mes, chiquilla. Te estuve llamando pero tu nieta me dijo que estabas de viaje.
-Sí, hermana. Me fui a México a ver a mi Lupita*.
-Ay, qué lindo -suspira Maricucha-. ¿Y cómo se portó contigo?
-Divina -dice Antonina persignándose-. Me puse a llorar como una niña al verla. Ya luego te doy tu medallita.
-Gracias, chiquilla. Tú siempre tan cristiana. Y dime, ¿qué tal el D.F.?
-Inmenso hermana. Tengo los pies hinchados de tanto caminar.
-Agua con sal, chiquilla -aconseja Maricucha-. Pero sígueme contando: ¿qué más conociste?
-La casa de Frida Holler. No sabes lo bella que puede ser...
-...
-Ay, hermana -se queja Antonina de su amiga-. La del Diego Rivera, pues.

[Menos mal que a Frida Kahlo la incineraron porque se habría revolcado en su tumba]

*Virgen de Guadalupe o Nuestra Señora de Guadalupe. Nota de los verificadores de datos.

29 de octubre de 2008

XXX

Mi primera cita con Ximena fue al cine. Ambos habíamos leído buenas críticas de una película francesa llamada "Baise-moi" (o "Fóllame"), así que quedamos en ir juntos a verla.

Ya en el cine, encontramos una gran cantidad de parejas mayores. Todos han leído la misma crítica, pensé. Luego, la chica de la boletería preguntó si yo era mayor de edad y Ximena soltó una carcajada. Yo sonreí avergonzado, asintiendo. Pero no le dimos mayor importancia.

La película comenzó con una violación. La escena era terrible, crudísima. Aunque me sentí asqueado saludé la audacia del director: intentaba mostrarnos desde los genitales, desde la penetración en sí, la dureza de un abuso sexual. En la sala se respiraba un silencio tenso.

Fui un iluso. Bastó que trascurrieran unos minutos más para darme cuenta que la cinta tenía más de película porno que de ensayo de género como decían los diarios. Todas las escenas eran de sexo explícito. Hardcore. Igual a muchas cintas que había visto en casa, sin volumen, durante mi adolescencia. Pero esta vez había algo distinto, me sentía empequeñecido: nada más terrorífico que un pene erecto en formato cinematográfico.

A la media hora la sala estaba prácticamente vacía. Las mujeres, que eran las primeras en salir, lo hacían ofuscadas. Los hombres iban detrás, avergonzados tanto de haberlas invitado a ver esa película como de irse a la mitad. A mi lado Ximena permanecía inmóvil y en silencio. No había tocado el pop corn que compramos antes de entrar. Parecía afectada por la película. Perturbada. Yo no sabía si odiar a Sebastián Pimentel o a Andrés Cotler (hasta hoy se me hacen intercambiables).

La película terminó y caminamos en silencio hacia el exterior. Recién ahí me atreví a decir algo.

-¿Has visto Taxi Driver? -pregunté.
-Sí -balbuceó.
-Pues me fue mejor que a Robert De Niro.
-Sí -sonrió al fin-. Al menos yo me quedé contigo hasta el final.

27 de octubre de 2008

Los niños de hoy en día

Este domingo me aparecí en casa con una bolsa de dinosaurios de plástico, muy parecidos a los que yo tuve de niño. La semana anterior mi sobrino me había dicho: "cómpame dinolaulios, tío". Y ahora que se los había comprado saltaba entusiasmado y yo con unas ganas terribles de saltar con él.

Después del almuerzo fui a su habitación y lo encontré jugando. Había colocado una cabaña de "little people" en el centro y varios autos a su lado. Los dinosaurios los tenían rodeados.

No pude con la tentación y me tiré al piso a jugar con él.

-Ahhhrrrggg -dije mientras hacía rodar uno de los autos con la cola de un tiranosaurio.
-¡Nooooo! -gritó mi sobrino, quitándome el muñeco.
-¿Qué pasa, Gonzalo?
-Él es "dinolaulio-papá" -me dijo molesto acomodando nuevamente sus autos.
-... -me encogí de hombros.
-Y ella es "dinolaulio-mamá" -agregó enseñándome un dinosaurio amarillo-. 'Tan compando comida en Wong pada "dinolaulio-bebé".

Y siguió jugando a la casita sin mí.

Los niños de hoy en día.

24 de octubre de 2008

Mi niña mala

"Travesuras de la niña mala" es una de las mejores noveles que he leído en los últimos meses. Desde el principio me identifiqué con Ricardito, me enamoré de la protagonista y, sobre todo, pensé mucho en Katia, una chica con la que salí hace más de 7 años. Mi niña mala.

A la niña mala la conocí en mi cama, un martes. Había pasado toda la mañana en la universidad y al llegar a casa la encontré durmiendo en mi habitación. Estaba descalza y vestía unos jeans a la cadera y una camiseta blanca sin mangas. En su cintura se concentraba todo dorado de la tarde.

Despertó al verme entrar y se estiró ronroneante sobre el cubrecama.

-Hola… –le dije.
-Hola –respondió muy tranquila, como si yo fuera el intruso en la habitación.
-¿Tú eres…?
-Katia. ¿Y tú? –repreguntó acariciando sus rulos.
-Ehhh… Chico Nube…-balbuceé.
-¿Cómo estás Chico? –me dijo con una sonrisa coqueta.

La niña mala resultó ser la hija de una amiga de mi mamá que había ido ese día a visitarla. Mi mamá le dijo que podía subir a mi cuarto a ver televisión pero ella prefirió echarse a descansar en mi cama. Tenía sólo 17 años y acababa de ingresar a la universidad. Conversamos toda la tarde hasta que su mamá le dijo que era hora de partir. En ese momento recogió sus sandalias y avanzó descalza hacia las escaleras sin despedirse. Antes de bajar se detuvo y dijo que me llamaría a la mañana siguiente, lo cual cumplió.

Salimos casi cinco meses hasta que me dejó por un chico de su edad que conoció en sus clases de inglés. Recuerdo que era invierno. Cuando me confesó que salía con otra persona lo hizo como quien da cuenta de que primero va la cebolla, después los ajos y, finalmente, el tomate. No asomaba ningún tipo de emoción en su relato, sólo una interminable lista de hechos y detalles que bien pudo haberse ahorrado. Luego de romperme el corazón, desapareció.

Volví a ver a la niña mala años después en una discoteca. Lucía el cabello rubio y lacio. Ya no estaba con aquel chico y salía con uno mayor que yo. Al final de la noche nos besamos. Y lo hicimos muchas veces más a medida que nos íbamos topando casualmente por la ciudad. Siempre salía con un tipo distinto, los cambiaba casi tanto como Ricardito de ciudad. Cada vez lucía más sofisticada, más liberal y menos interesada en mantener una relación. El día menos pensado se fue a vivir a Madrid.

Hace unas horas se conectó al chat. Su nick era "niña mala".

21 de octubre de 2008

Spam

Sólo en esta mañana me han llegado siete correos spam con los siguientes asuntos:

- Satisfy your obsession with size.
- Ancient secret of pleasing woman 10 times a day has been discovered.
- Boost your sexual power.
- Penis extender.
- Recharge your love gun.
- Don't runaway from your male problems.
- Male's grow supplement.

Pero el que me llegó anoche se lleva las palmas: "Update your penis", decía. No sabía que podías tenerlo desactualizado.

Me gustaría saber cuál de mis ex es la que me anda haciendo mala publicidad.

20 de octubre de 2008

Brecha digital

-¿No vas a comer, C.N.? -me pregunta Antonina.
-Sí, sólo que voy a comer en el escritorio -respondo-. Quiero aprovechar para trabajar un poco.
-¿En la computadora? -me dice preocupada.
-Sí, ¿por qué? No me digas que se malogró de nuevo -empiezo a renegar.
-No, la computadora está bien. Pero me preocupa que comas mientras la usas...
-... -
-... no le vaya a entrar un virus.
[Cualquier parecido con la mujer que me trajo al mundo es pura coincidencia]

14 de octubre de 2008

Chateando con la chata

El Chico Nube dice:
Chata, ¿puedo hacerte una pregunta?
La chata dice:
Claro... ¿sobre qué?
El Chico Nube dice:
Sobre qué marca de condones prefieres
La chata dice:
what?
El Chico Nube dice:
quiero saber si las chicas tienen preferencia por alguna marca en especial. Es que una amiga dice que prefiere evitar algunas
La chata dice:
Mmm... a mí me da igual creo... no me gustan en general
El Chico Nube dice:
Entonces, ¿te es indiferente si usan Durex, Piel o Gents?
La chata dice:
siempre he usado Durex, creo
El Chico Nube dice:
¿en serio?
La chata dice:
A ver... no recuerdo bien, la última vez fue hace tiempo... Y NO TE CUIDASTE, HUEVÓN!!!

10 de octubre de 2008

Cusco cosmopolita

Discutía con unos amigos el alcance del término "cosmopolita". Se supone que una persona cosmopolita es aquella que considera todos los lugares del mundo como patria suya. Es decir, un ciudadano del mundo.

En eso vino a mi mente la siguiente escena en una discoteca cusqueña:

-Te presento a Christian -me dice Sisi, una guapa limeña que conocí en San Blas-. Es uno de mis mejores amigos en Cusco.
-Hola, mucho gusto -le digo mientras amago un saludo con la cerveza que llevo en la mano.
-C.N. tenía que regresar hoy a Lima pero ha decidido quedarse todo el fin de semana -agrega Sisi.
-A mí me pasó lo mismo, ¿sabes? -me dice Christian-. ¡Y ya llevo seis años!
-¿En serio?
-Sí, claro. Yo vine con un contrato por una semana y nunca más regresé -me dice entre risas.
-¿Y a qué te dedicas? -le pregunto.
-Soy drag queen en el Fallen Angel -responde sin inmutarse-. ¿Y tu?

Recuerdo que aquella noche conversando con "Barbie" pensé: Cusco es una ciudad cosmopolita. Parece que no le chunté.

6 de octubre de 2008

No pasa nada

-Si deambulas a estas horas y por estos lugares, es porque algo estás buscando -dice Lady Kaos en la obra de Jorge Castro que vi anoche en el CCPUCP.
Me pregunto si yo también busco. Si detrás de esa aparente autosuficiencia para ir solo a un bar a escuchar música y tomarme unos tragos, no se esconde una búsqueda inconsciente de algo que aún no sé bien qué es ni dónde encontrarlo.
"No pasa nada" describe esos momentos de nuestras vidas en los que buscamos sin saberlo. Ese deambular en el que caemos cuando alguna puerta se cierra para dar paso a un intermedio compuesto de fragmentos inconexos, de retazos de nosotros mismos, de escenas sin sentido en las que pareciera que no pasa nada. Pero todo está pasando. Así ha sido mi vida en los últimos dos años: una montaña rusa de experiencias y emociones de la que todavía no logro tomar distancia para darle sentido. Y temo, como Rodrigo en la obra, que esta puesta en escena corre el riesgo de prolongarse indefinidamente debido a la falta de propósitos del personaje principal.
Algo se pudre en Dinamarca.

3 de octubre de 2008

Warning

Hace 7 meses y 22 días conocí a mi chica termo en un bar: objects in the rear view mirror may appear closer than they are.