19 de marzo de 2009

Los hombres son de Marte

-¿Qué pasó anoche? –me pregunta un amigo-. Te estuvimos llamando.
-Fui a la casa de P -murmuro avergonzado.
-¿De nuevo?
-… -me encojo de hombros.
-Pucha, compadre, te vas a meter en un lío. Corta eso antes de que el asunto se complique –me aconseja.
-Sí, lo sé.
-Piensa en el pobre tipo, piensa en ella, piensa en ti. Tú no eres esa clase de persona –me dice mirándome a los ojos-. Sé que no estás en un buen momento pero no pierdas la brújula.
-Tienes toda la razón.
-Míralo de este modo: con tantas mujeres en el mundo, ¿por qué meterse con esa? Puedes salir con cualquier otra chica -me anima-, ni que fueras un hongo.
-Gracias por tus consejos, compadre, en serio. Voy a tratar de hacer las cosas bien.
-Es lo mejor; por el bien de todos.

Asiento con la cabeza, sorprendido y orgulloso de mi amigo.

-Bueno, ahora sí, cuéntame -me dice.
-...
-¿Polvazo?

Hay hombres que nunca dejan de ser hombres.

18 de marzo de 2009

Cumbia

Hoy miércoles, hoy miércoles: Bareto y La Mente en el Sargento Pimienta. El que no va, multa.

Discúlpenme, hoy ando con ganas de cumbiar el mundo.

17 de marzo de 2009

Hard trick

-Apúrate, mi amiga te quiere conocer -dijo Cecilia antes de cortar.

Yo ya estaba a sólo unas cuadras de la discoteca, en Larco. Encontré a Cecilia bailando con una chica al lado de la barra. “Ella es Karen”, me la presentó guiñándome un ojo. La amiga era alta, callada y algo torpe. Y parecía interesada en cada cosa que yo dijera. Plancha quemada.

Otra chica se unió al grupo. Se llamaba Rocío y tenía una mirada coqueta. A la media hora, Cecilia nos sorprendería besándonos bajo la escalera que conducía a la pista de baile.

-Huevón, te traje para que te agarres a Karen -me dijo Cecilia sacándome a bailar.
-Pero tu amiga Karen no me gusta -protesté.
-¿Y por eso tenías que agarrarte a la cojuda esa?
-¿Y por qué no? -le dije riéndome.
-¿Sabes que?
-No, dime -le reté acercándome.
-Bésame, carajo.

Cecilia me jaló hacia ella intentando darme un beso pero logré contenerla.

-Mujer, ¿estás loca?
-O sea, a esa huevona sí la besas y a mí no.
-Puta madre, estás loca -concluí dejándola sola en la pista de baile.

Karen parecía interesada en mí. Cecilia quería vengar a la amiga besándome públicamente. Rocío aceptó irse de la discoteca conmigo.

Ahora que lo pienso, que tres chicas quieran algo conmigo en una misma noche es una posibilidad tan remota que, aunque hayan pasado casi cuatro años, merecía un post. Yo también sé ganar.

15 de marzo de 2009

Currículo

Mi primer amor tenía ocho años, la falda larga y los ojos chinos. Y sólo supo de mí un nombre en una lista.

Mi segundo amor vivía frente al parque, en una casa amarilla. Sólo nos dimos un beso.

Mi tercer amor me rompió el corazón demasiadas veces.

Mi cuarto amor me cambió por todos los chicos del mundo.

Mi quinto amor fue también el séptimo. Me dejó hace casi tres años.

Mi sexto amor sale con un chico de 23 años. Ella tiene 28.

Como los milagros, el amor parece ser patrimonio de tiempos pasados y remotos.

12 de marzo de 2009

El chico optimista

-¿Siempre tiendes tu cama antes de ir al trabajo? -me pregunta una amiga-, qué flojera.
-Supongo que muy en el fondo soy un optimista -respondo.
-... -se encoje de hombros intrigada.
-Es que si aún tiendo mi cama -le explico- es porque no he perdido las esperanzas de regresar a casa del brazo de alguna chica.

9 de marzo de 2009

Primera estación

Verano temperamental: húmero, barranquino, meón. Veranillo desafinado, inquieto y burlón.

También: verano de víctimas ausentes y mares verdinegros.

Verano adúltero, verano traidor.

5 de marzo de 2009

El escarabajo mandarín

El primer auto de mi papá fue un Volkswagen escarabajo de segunda, color rojo mandarín, que compró a inicios de los ochenta.

Guardo buenos recuerdos de ese auto: nuestros viajes cortos a Mala para comprar leche y fruta; los paseos al Parque de las Leyendas de los sábados; los desayunos en Lurín con toda la familia, con café y pan con chicharrón. Y mi padre repitiendo en cada trayecto: “Qué fiel es este carrito”. Y sí, pues, para qué comprarse un auto nuevo si su carrito era económico, ocupaba poco espacio y, en caso de avería, bastaba un empujón para ponerlo en marcha.

Pero ya lo dijo el cantante, nada dura para siempre. Un domingo de misa el auto desapareció. Se lo robaron de la puerta de la iglesia y a plena luz del día. Lo buscamos sin éxito durante semanas como quien busca una mascota extraviada. Al año, resignado, mi papá compró su segundo auto.

Casi diez años después, mi papá me despertaría con una gran noticia: “Acabo de encontrar mi Volkswagen”. Estaba sin motor en un taller de autos de Evitamiento, abandonado al lado de otros escarabajos.

-¿Seguro que es tu auto, papá? –pregunté.
-¿Crees que no reconocería mi propio auto? –sentenció.

El dueño del taller, un ex policía, nos pidió un peritaje para determinar que fuera el mismo vehículo. Mi papá replicó que sólo quería darle una buena mirada por dentro. “Te dije que éste era mi carrito”, me dijo sonriente como un niño desde el asiento del piloto. Y eso fue todo. Nos fuimos de ahí contentos, sin reclamos ni amenazas, en el cuarto auto de mi papá.

Hace un año compré un libro titulado “POLIS, visiones y versiones de Lima a inicios del siglo 21”, de Ediciones La Moderna. Curiosamente, entre sus fotografías hay una del escarabajo rojo de mi papá, estacionado en el mismo lugar donde lo dejamos. A parecer, el carrito fiel sigue esperando por él.

3 de marzo de 2009

El tamaño no importa

-¿Qué pasó con tu auto? -pregunto a un amigo al verlo llegar en taxi.
-Lo acabo de dejar en el taller -responde.
-¿Diagnóstico?
-Se le salió un tornillo al motor.

No importa el tamaño de la pieza, sino su funcionalidad.

27 de febrero de 2009

Mi vida sin ellas

Recapitulemos: chico, cuya ex cambió por otro, busca novia.

Durante el año que pasó, bajo esa premisa, salí con cuanta chica estuvo dispuesta a salir conmigo. A pesar de que cada cual, con su ritmo y con su estilo, supo aportar algo de color a mi nube, mi búsqueda resultó un completo fracaso. Andreíta y Sonia, sin proponérselo, fueron lo más parecido a una novia en aquellos días.

A comienzos de este año mi suerte pareció cambiar: (re)aparición de mi querida A. Le bastó una risa nerviosa para conquistarme. Pero se fue de mi lado antes de que pudiera atreverme a decir te quiero. Las vicisitudes de salir con alguien con historias sin punto final.

Ahora estoy a la deriva, dando tumbos. "Bumping into people", como diría mi amiga D. Involucrándome sin criterio con mujeres complicadas (de esas que provocan un balazo por la espalda) y con chicas con las que jamás me hubiese animado a pasar más de una noche. Al parecer, las únicas interesadas en mí. Y, sí, contradiciendo todo lo que escribí hace unos pocos meses. Todo por tener alguien a mi lado.

Éste es uno de esos días en los que quisiera comenzar todo de nuevo.

Cuchara de palo

Mis zapatos están brillantes. Los acaba de limpiar un chico que tenía las zapatillas llenas de barro.

Parece ser cierto: en casa de herrero, cuchara de palo. Que lo diga mi padre, que es psicólogo.

[Hace unos minutos decía: "en casa de herrero, cuchillo de palo". Como el Chapulín Colorado, nunca recuerdo bien cómo van los refranes. Gracias, Ninfa]

26 de febrero de 2009

Táctica y estrategia

-En mi oficina me quieren meter a un curso de gestión estratégica -le cuento a un amigo.
-¿A ti?
-Sí, ¿por qué te extraña tanto?

-Porque si no puedes ni manejar lo táctico, ¡menos lo estratégico! -se burla con admirable agilidad mental.

 

Sin duda, la lengua más rápida del oeste.

25 de febrero de 2009

Pobre niño

El lunes, mientras comía con una pareja de amigos en el Bembos, un niño de unos siete años comenzó a llorar desconsoladamente.

Tremenda rabieta la del niño: tiró su helado, pataleó, gritó. Sus tres hermanas mayores parecían no prestarle atención y estar concentradas en sus conos. Su mamá, por el contrario, visiblemente incómoda, cogió al niño del brazo y lo llevo al estacionamiento donde intentó hacerlo entrar en razón.

Nos burlamos, por supuesto. Cruelmente. Todo un despliegue de creatividad y mala leche. La conclusión final: ese niño necesita un buen sopapo.

Pero al salir descubrimos que el niño no lloraba sin razón: sus papás se iban a separar. No era justo, él quería vivir con los dos. ¿Por qué se tenían que separar? ¿Por qué él tenía que quedarse con su papá? Al parecer su madre acababa de darle la noticia. En un lugar público. Le hicieron la de Jerry Maguire, pensé.

Qué imbéciles podemos ser algunas veces.

23 de febrero de 2009

Sábado, 2:00 a.m.

-¿C.N.? -contesta Andreíta sin la impresión de haber estado durmiendo.
-Hola -balbuceo.
-¿Qué pasó?
-Nada, llamaba para saber cómo estabas.
-Yo estoy bien pero tú no pareces estarlo -me descubre.
-Bueno, no tanto...

De pronto se escuchan ruidos al otro lado de la línea. Una voz.

-¿Dónde estás? -pregunto.
-En casa de un amigo.

Esta vez los ruidos parecen reclamos.

-En realidad estoy en casa de mi enamorado -confiesa finalmente.
-Ah…
-Lo siento, estoy algo ocupada ahora.
-Me doy cuenta.
-Pero mañana tal...

Colgué. No tenía caso pedirle que viniera a pasar la noche conmigo. El olor y el sabor, sin duda, eran de otro.

20 de febrero de 2009

Marx lo sabe todo

"¿Puedo abusar de ti?", me dijo hace poco una chica con la que había salido a tomar unos tragos. Y yo, que nada tengo de machista, dije que sí.

Resultó ser una persona estupenda: inteligente y divertida. Sin embargo, al primer asomo de familiaridad entre nosotros, me apuré en aclararle que tenía varios rollos por resolver y prefería no involucrarme emocionalmente con nadie por ahora. Tan falso como cierto.

Me pregunto si mi problema con las mujeres es que no encuentro a la persona indicada o que no quiero encontrarla. Y es que no es la primera chica que dejo escapar sin razón aparente y, por el contrario, siempre termino apostando por chicas de perfiles controvertidos: mitómanas, ex novias de amigos, mujeres en proceso de separación o, peor aún, sin planes de separación. Como dice una amiga, no hay que ser Freud para concluir que las busco así inconscientemente, ya sea por justificar mis fracasos sentimentales, o por miedo a involucrarme y a salir herido de verdad.

Yo prefiero pensar que tengo mala suerte y que aún no encuentro a la persona adecuada. Aunque cada vez más tiendo a pensar que Groucho Marx tenía razón: nadie quiere ser miembro de un club que lo acepte a uno como miembro.

18 de febrero de 2009

I give up

Anoche recibí este mensaje de mi querida Andreíta:

"No sabes la alegría-nostalgia que sentí al ver la botellita de Biondi... el sonido que hace cuando lo sirves... el olor... el sabor... todo a ti".

Así quién puede ser malo.

14 de febrero de 2009

Amor consanguíneo

"El verdadero amor, en la medida en que excluya toda reciprocidad y toda recompensa, sólo se da en la vía consanguínea. Todo el resto es desvarío, ilusión o accidente", escribió Julio Ramón Ribeyro alguna vez.

Debe ser por eso que siempre me gustó mi prima.

13 de febrero de 2009

Irreversible

Cuando salí del baño, a medio vestir, ella seguía desnuda sobre el sofá donde minutos atrás habíamos hecho el amor con idéntico apremio al de dos adolescentes que exploran sus cuerpos por primera vez, arrojados y bulliciosos, indiferentes al sueño de los demás.

Sólo una hora antes, entre miradas coquetas y sonrisas nerviosas, ella había dejado asomar su ropa interior blanca mientras servía el café, inclinándose torpemente sobre la mesa en busca de algo, una cuchara, el azúcar o la cafetera, provocando en mí toda clase de imágenes prohibidas y culposas.

“¿Qué haces acá?”, me había dicho a mí mismo mientras tocaba el timbre de su casa pero ella me había recibido con un abrazo sabroso y un beso húmedo en la mejilla que agotaron en un segundo todas mis reflexiones.

Temprano, camino a su casa, ansioso y temeroso, no hacía más que pensar en que no es tan fácil como uno cree, eso de acostarse con la mujer de otro.

11 de febrero de 2009

Chico malo: Día 2

"Hola niño lindo. Mi querida amiga me dio tu número. ¿Qué planes para el fin de semana?", me escribió anoche la chica que conocí hace unas semanas en una discoteca. Decidí ignorarla.

-Uy, creo que te palteaste -escribió al rato provocándome.
-Vas a necesitar mucho más que eso -respondí finalmente.
-¿Y entonces por qué no me respondes?
-Porque estoy tocando guitarra con unos amigos.
-Qué interesante. Algún día me tocarás algo, me imagino.
-No lo dudes.
-Mmm, qué decidido.
-No: cansado de perder el tiempo. ¿Qué planes para hoy?

10 de febrero de 2009

Chico malo: Día 1

Salgo a almorzar con Ximena, mi ex. Ella propone ir por un ceviche pero vamos a un chifa.

Durante el almuerzo me habla de su trabajo, de su familia, de su novio por el cual me dejó hace más de dos años. No hago ningún esfuerzo por escucharla: las meseras usan tacos y minifaldas rojas.

Antes de que Ximena termine de almorzar pido un cenicero y enciendo un cigarrillo. Con la segunda pitada comienzo a toser.

Nos traen la cuenta: treinta soles. Saco mi tarjeta de crédito. “¿Tú invitas?”, me pregunta Ximena. “No”, respondo y tomo los quince soles que lleva en la mano.

En la puerta, aplasto una cucaracha.

8 de febrero de 2009

Breaking point

Soy el chico lindo al que nadie toma en serio. El boy scout. El niño bueno que lo entiende todo, que se ríe de sí mismo, que no guarda rencores. El amigo incondicional.

Me cago en ti, chico nube. Ser malo no debe ser tan difícil.