Entró al departamento súbitamente y sin saludar a nadie. Vestía unas botas marrones de cuero y una larga manta de alpaca que le otorgaban cierto halo de gravedad a sus arrugas. Era una mujer elegante, no lo voy a negar. Pero nunca me habían mirado con tanto desprecio.
-¿Dónde está Aloncito? -preguntó a boca de jarro.
-Señora Rodrigo, buenos días -respondió mi corredora calculando sus siguientes palabras-. Le presento a C.N., acaba de comprar el departamento de Alonso.
-Pues tendrían que habernos avisado que iban a vender este departamento -le increpó haciéndome ascos.
Sus setenta años me tenían entumecido, no lograba decidirme entre permanecer en silencio o mandarla a la misma mierda. Odié sus manos temblorosas, su gesto adusto, su boca arqueada.
-Sería conveniente que le expliques al señor C.N. que en este edificio vive gente bien -continuó.
Tenía la mirada puesta en mi cabello negro, largo y crespo.
-La señora Rodrigo es la presidenta de la Junta de Propietarios, C.N. -me explicó la corredora visiblemente avergonzada.
En ese momento un amigo que me estaba ayudando con la mudanza salió de una de las habitaciones gritando que ese sería su cuarto. Al verlo, los labios de la señora Rodrigo esbozaron una sonrisa malintencionada que la animó a dirigirse a mí:
-¡Ahhh! ¡Pero por qué no me contaste que habías comprado el departamento con tu amigo! -exclamó encantada.
-Bueno, en realidad… -intenté aclarar la situación pero me interrumpió.
-Deberían pintar la sala de color maracuyá -dijo señalando las paredes-, a mí me ha quedado divino en el estudio.
De pronto había dejado de ser un cholo de mierda para convertirme en un gay
à la mode. La vieja pituca parecía feliz con la noticia. Posiblemente consideró de lo más chic tener una pareja gay en su edificio. O, por lo menos, pensó que ya tendría de qué hablar con sus amigas durante el té de los miércoles.
-Cuando quieran les muestro cómo he decorado mi departamento, les va a encantar -se despidió guiñándome el ojo.
Una vieja pregunta volvió a mi cabeza aquella tarde: ¿cuándo se jodió el Perú?