21 de enero de 2009

Poemas Underwood [extracto]

Yo no soy un gran hombre -yo soy un hombre cualquiera que ensaya las grandes felicidades.
Pero la felicidad no basta a ser feliz.
El mundo está demasiado feo, y no hay manera de embellecerlo.
Sólo puedo imaginarlo como una ciudad de burdeles y fábricas bajo un aletazo de banderas rojas.
Yo me siento las manos delicadas.
¿Qué soy, qué quiero? Soy un hombre y no quiero nada.
O, tal vez, ser un hombre como los toros o como los otros.
Tú no tienes las orejas demasiadas grandes.
Yo quiero ser feliz de una manera pequeña. Con dulzura, con esperanza, con insatisfacción, con limitación, con tiempo, con perfección.
Ahora puedo embarcarme en un trasatlántico. E ir pescando durante la travesía aventuras como peces.
Pero ¿a donde iría yo?.
El mundo me es insuficiente.
Es demasiado grande, y no pudo desmenuzarlo en pequeñas satisfacciones como yo quiero.
La muerte es sólo un pensamiento, nada más, nada más...
Y yo quiero que sea un largo deleite con su fin, con su calidad.
El puerto, lleno de niebla, está demasiado romántico.
Citeres es un balneario norteamericano.
Las yanquis tienen la carne demasiado fresca, casi fría, casi muerta.
El panorama cambia como una película desde todas las esquinas.
El beso final ya suena en la sombra de la sala llena de candelas de cigarrillos. Pero está no es la escena final. Pero ello es por lo que el beso suena.
Nada me basta, ni siquiera la muerte; quiero medida, perfección, satisfacción, deleite.
Martín Adán
[Desde que vi la exposición de Polanco sobre "La casa de cartón", hace una semana, no he podido quitarme este poema de la cabeza]

20 de enero de 2009

Segunda

El sábado volví a ver a A. Fue a mi encuentro en un bar del centro de Lima donde yo estaba con unos amigos. Nos dieron las tres de la mañana en ese lugar, entre historias y botellas de cervezas. Luego, en grupo, nos fuimos a Miraflores a comer algo.

En el taxi de regreso a su casa, volvimos a besarnos. Eran casi las cinco de la mañana y comenzaba a aclarar. Nos despedimos con un largo beso y la promesa de volver a vernos esta semana, con más tiempo.
Acaba de escribirme, preocupada por los grillos en mi oído. Y yo empiezo a creer que voy a acostumbrarme muy fácilmente a todo esto.

18 de enero de 2009

Sonidos del sistema

Salí del Sargento a las dos y media de la mañana, confundido entre el mar de universitarios que había dominado la pista de baile. Un vez más, estaba solo y con varias cervezas encima.

Comí una hamburguesa en Piérola y caminé hacia Grau. A pesar de haber saltado todo el concierto no me sentía cansado. Por el contrario, estaba eufórico y con ganas de bailar hasta que sea hora de ir a la oficina. Además, no sería mi primera vez. Al final, felizmente, el sentido común me llevó a casa a dormir.

A la mañana siguiente me despertó un coro de grillos. Tardé varios minutos en comprender la situación: tenía los oídos inflamados. Ni una buena ducha ni un desayuno abundante pudieron contra el zumbido. Por la tarde el ruido interior recorría mi cabeza, titilante. A la noche, era como si dos conchas marinas se hubiesen apoderado de mis orejas.

-En tu borrachera te debes haber acercado demasiado al parlante -me resondró un amigo médico.
-¿Qué puedo hacer? -pregunté apenado.
-Nada, sólo esperar. Con suerte desaparece en unos días.

"Con suerte", justo aquello que no suelo tener. Esta clase de daño parece ser del tipo que la ciencia médica aún no ha logrado resolver. Y no desearía ser un número más en su inútil estadística.

Bipolar, miope y, ahora, sordo. Buena manera de comenzar el año.

14 de enero de 2009

Marea baja

Hace menos de un mes me declaré deprimido y al borde de nueva una crisis emocional. Pero, de pronto, todos mis demonios parecen haberse silenciado. Estas últimas semanas han sido dulces y refrescantes como una brisa de verano.

Me preocupa: el mar se retira de la orilla antes de la llegada del tsunami.

12 de enero de 2009

La que no fue

Lo que me vengo a enterar el fin de semana:

-Oye, ¿es verdad que la amiga de Mili te echó el ojo?- me dice Tatiana.
-¿Cuál amiga? -pregunto sorprendido.
-La morena que llevó al cumpleaños de Marco.
-¿En serio?
-Eso me dijo Mili. ¿No te diste cuenta?
-No… -respondo apenado.
-Pero si dice que te coqueteó toda la noche.
-… -me encojo de hombros.
-Es más, según me dijo, la tipa hasta le pidió al taxista que deje primero a Mili, luego a ti y al último a ella. ¡Y ella era la que vivía más cerca!
-Dijo que no quería llegar tan temprano a su casa.
-¿Y quería hacer tiempo en la tuya? -me dice Tatiana y lanza una carcajada.

Debo confesar que la chica en cuestión me pareció guapísima pero no me atreví a lanzarme por miedo a rebotar. Sólo al momento de tomar el taxi pensé que podía tener una oportunidad con ella pero alguien propuso ir a comer algo en grupo y ya no pudimos estar a solas. De puro tímido, no conseguí ni su teléfono.

Las oportunidades que dejan escapar una personalidad introvertida y una baja autoestima.

11 de enero de 2009

De la selva su aguaje

Saliendo de mi oficina un cartel llama mi atención: "Helados de aguaje". Sin dudarlo, corro a comprar uno.

 

-¿Siempre tiene estos helados, señora? -indago mientras la vendedora me entrega mi vuelto.

-Sí, joven. Todo el verano.

-Estupendo -celebro.

-Pero no debería comer mucho aguaje, joven -me dice muy seria.

-¿Por qué? ¿hace daño? -pregunto preocupado.

-Puede causar homosexualidad.

 
Yo pensé que sólo causaba diabetes.

9 de enero de 2009

Esto me pasa por bocazas

-Me gusta mucho tu depa -me dijo A el sábado.
-Pues vete acostumbrando a él.
-Qué listo -respondió divertida-. Cuántas otras chicas también se habrán acostumbrado, ¿no?
-No muchas -sonreí.
-¿Seguro? ¿Y Andreíta? ¿la chica termo? ¿la ex de tu amigo?
-Pequeña -le susurré al oído.
-Dime...
-¡Deja de leer mi blog!

[Los días del Chico Nube parecen estar contados. Ya saben a quién culpar]

8 de enero de 2009

Good Vibrations

Acabo de descubrir que un paseo en bicicleta a las seis de la tarde por el malecón se parece mucho a la felicidad.


Good, good, good, vibrations…
I'm pickin' up good vibrations…

Perras del hortelano

Luego de varios meses de silencio, Andreíta reaparece y propone salir a tomarnos algo. Ximena, mi ex, también me escribe para ir a almorzar cualquiera de estos días. Otra amiga, la ex de mi mejor amigo, me ha dicho para vernos el próximo viernes.

Justo ahora.

Perras del hortelano. No comen ni dejan comer.

7 de enero de 2009

Navidad en el sofá

Una vez más recibí la Navidad en casa de mis papás. Siguiendo la tradición familiar cenamos, rezamos (rezaron, en realidad), brindamos, repartimos los regalos y nos fuimos a dormir. Todo bien. Salvo que a mí me tocó dormir en el sofá de la sala. Y es que el mismo día que me mudé mis papás convirtieron mi habitación en sala de televisión: regalaron mi cama, arrancaron los posters, pintaron las paredes, cambiaron las cortinas y compraron un televisor de 27''. No quedó ni rastro de mí.

 

Ayer una amiga me contaba que, cuando dejó su casa, sus papás convirtieron su habitación en un santuario: mantienen sus peluches, muñecas, fotos y cuadros en perfecto orden, como esperando por ella. Su hermanita, que tiene un cuarto más pequeño, se muere por ocuparlo pero sus papás no la dejan. "Es la habitación de tu hermana mayor", le dicen.

 

He descubierto que la mayoría de mis amigos que se han independizado, con excepción de los casados, aún conserva su cuarto por si se decide regresar.

 

Yo sólo podría volver a un sofá que todavía no terminan de pagar.

5 de enero de 2009

Cuando C.N. conoció a A

Cuando conocí a A, yo era sólo uno niño de ocho años al que no le interesaban las niñas. Y no le presté mayor atención. Recién años después nos hicimos amigos. Buenos amigos. Pero perdimos contacto.


El día que volvimos a vernos, la invité a salir. Ambos ya estábamos en la universidad. Era lindo amanecer en su cocina besándonos en silencio. Sólo que acababan de romperme el corazón. Y volvimos a separarnos.


Dos años después A me llamó para invitarme a su boda. De regalo le compré un horrible juego de vajilla. Ximena, mi ex, me acompañó a la fiesta.


Luego A tuvo un hijo y, al poco tiempo, se separó de su esposo. Yo también me quedé solo. Para aquel entonces ya éramos amigos entrañables. Y cada uno siguió su camino.


Ahora yo vivo solo y ella aún en casa de sus padres, con su hijo y su ex esposo. Aunque lo de "ex" es relativo pues nunca terminó el proceso de divorcio y comparten el mismo techo.

Hace unos meses salimos a tomar un café. Y hemos seguido viéndonos hasta este fin de semana en que, después de besarnos, me dijo que lo nuestro era una relación imposible dadas las circunstancias. Cuando me lo dijo recordé a Richard Gere diciéndole a Julia Roberts: "My special gift is impossible relationships".

4 de enero de 2009

De regreso a casa

Ha sido un viaje intenso. Once días recorriendo el país en todas sus dimensiones: campos, ríos, bosques, montañas y playas. Visitando pueblos olvidados por el progreso, así como otros tantos de los que sólo quedan algunos vestigios. Días pasando frío, calor y hambre. Tomando aguardiente y cerveza, lejos de la civilización y de los grandes hoteles. Compartiendo. Contemplando estrellas. Soñando con ellas.

Del viaje sólo me traje algunas fotos y una orquídea sin flor. Y las ganas de arriesgar una vez más. Porque esos últimos días frente al mar descubrí que lo único que me hacía falta para ser feliz eras tú, querida A.

Por eso ayer te escribí apenas pude. Te pregunté si tenías planes, si querías salir a tomar algo conmigo. Dijiste que sí, me viniste a buscar y fuimos a un bar. Luego, ebrios, regresamos al departamento. Y te besé. Y tú me besaste. Pero a las cinco de la mañana una alarma te recordó que no debías estar aquí y que te esperaban en casa.

Una vez más, nos tocó perder.

24 de diciembre de 2008

Resumiendo

He postergado este post por varias semanas. No quería admitir algo que la mayoría de ustedes debe haber resuelto hace un buen tiempo: estoy deprimido. Deprimidísimo. Me siento débil, sin fuerzas y a punto de mandar todo al diablo. No sé cómo sacarme de encima el desánimo, las migrañas o las pesadillas. Ni cómo afrontar la claustrofobia que me produce la oficina.

Hace unos días una amiga me escribió: "se acaba este 2008 y estoy más vieja y sola que en el 2007". La idea me hizo un nudo en el estómago porque me siento más viejo y más solo que nunca. Los amigos que frecuento son tres o cuatro. Los demás quedaron en el camino, en medio de este encierro involuntario.

Las paradojas de la vida: en la búsqueda de una relación seria me he quedado solo. Cansado de que me rompan el corazón decidí hacer las cosas bien. Con calma. Con algo de sabiduría. No sufrir ni hacer sufrir gratuitamante. No más melodramas. Pero fracasé. He terminado sumergido en mí mismo. En más de lo mismo. Y me estoy ahogando.

El 2008 se acaba para mí esta noche. Mañana a primera hora salgo de viaje sin mayores expectativas que olvidar que aún faltan seis días para que acabe el año. Ojalá y no llueva en el camino.

Los peces en el río

"... beben y beben, y vuelven a beber, los peces en el río, al ver al Dios nacer".
 
Tremenda resaca con la que deben andar los pobres peces. Como yo.

23 de diciembre de 2008

La última de Gonzalito

-Gonzalo, ¿es verdad que quieres una granja? -le pregunto ayer a mi sobrino de tres años.
-Sí, una glanja con todos sus animales: con un caballo, con un hipopótamo, con un murcielayo...
-Bueno, Gonzalito, entonces ese va a ser tu regalo de navidad. ¿Ok?
-¡Nooooooo! -grita desconcertándome.
-¿No quieres que te regale una "glanja" por navidad?
-¡Yo quiedo mi glanja AHODA!

Pedazo de dictador que me tocó de sobrino.

22 de diciembre de 2008

Ayuda en acción

Acabo de recordar que hace un par de años -luego de ver "About Schmidt"- adopté a un niño de ocho años a través de una ONG. Debía depositar treinta soles mensuales para apoyar en su educación. Como parte de la experiencia, él me enviaría dibujos y cartas contándome de su vida y la de su familia.

El primer dibujo que recibí fue de su colegio. En uno de los cerros que lo rodeaban había escrito con una letra torpe y nerviosa: mi escuela de Piura. Alguien había arruinado el dibujo añadiendo con lapicero: "Para C.N.". Pero no me importó. Por el contrario, estaba emocionado. Decidí escribirle yo también. Le conté de mi familia y de mi novia, en una carta sencilla y tierna.

A los dos meses llegó otro dibujo. Esta vez de su familia. Había colocado los nombres de sus papás y sus hermanos debajo de cada personaje. "Para que conozcas a mis papis y mis hermanos, C.N.", se leía al reverso. La letra no coincidía. Estaba claro que el dibujo no era para mí. Me sentí timado. Le mandé una última carta contándole cómo mi novia me había dejado por su jefe y había arruinado todos mis planes. Daba igual, la carta seguramente la leería algún funcionario de la ONG y no el niño.

No volví a recibir otro dibujo. Y con el tiempo dejé de enviarle dinero. Ahora pienso que no debí hacerlo. No había por qué esperar algo a cambio para ayudar. Pero a veces necesitamos ser egoístas.

21 de diciembre de 2008

Annie Hall

Ayer, por enécima vez, vi Annie Hall. De lejos, mi película favorita.

Dos chistes excepcionales. El primero es una cita de Groucho Marx que resume perfectamente la paradoja de las relaciones humanas: "Nunca aceptaría pertenecer a un club que admite a miembros como yo".

El segundo, el de un hombre que visita a un psiquiatra para explicarle que su hermano se cree una gallina. Cuando el médico le pregunta por qué no lo interna en un manicomio, éste responde: "lo haría, pero necesito los huevos". Alvy, el personaje que interpreta, Woody Allen, concluye: "Las relaciones son totalmente irracionales, locas, absurdas... pero seguimos intentándolo porque la mayoría de nosotros necesita los huevos".

Ayer, mientras veía la película llegué a una conclusión: Alvy era como New York, una isla. Yo soy como Lima, gris y nublado.

19 de diciembre de 2008

Sobremesa

-Dime, C.N., ¿tú tienes novia? -me pregunta la tía de mi amiga.
-No señora. Pero aún no pierdo las esperanzas.
-Pues mira que yo tengo dos hijas solteras -me dice riéndose.
-¿Y ya estarán durmiendo? -respondo.
-Sus hijas son muy grandes para ti, C.N. -interviene la mamá de mi amiga entre risas-. Pero tenemos una sobrina de tu edad que es perfecta.
-¿Quién? -pregunta la tía.
-Karencita, pues.
-Ah, Karen es linda, C.N. -me anima mi amiga.
-Ay, pero esa chica tiene un carácter -se queja la tía-. Y es orgullosa como ella sola.
-No se preocupe, señora -la tranquilizo-: yo soy sumiso, no tengo carácter y el poco orgullo que me quedaba se lo almorzó mi ex novia. ¿Cuándo me presentan a Karencita?

Todos reímos de nuevo. Aunque podría jurar que esta vez fue por compromiso.

Cuento breve

Había una vez una ilusión que se acostaba temprano. Con su ex esposo.

[Hoy sólo tengo ganas de que acabe el año]

17 de diciembre de 2008

Lentes de estreno

I

Hace unos días fui a la óptica en busca de los lentes más económicos que tuvieran. Pero salí con unos Ray Ban carísimos.

Me sentí encantadoramente superficial.

II

El mundo se ve distinto con lentes. Distante. Como mirar a través de una cámara. Y yo que ya me sentía bastante ajeno.

Extraño la neblina. Hoy todo se ve dolorosamente nítido.